jueves, 28 de junio de 2012


¿Qué he aprendido en este curso?

El día que matriculé este curso me llamó la atención su nombre: Desarrollo de habilidades de Pensamiento Crítico y Creativo en la Educación Superior, o sea que las herramientas de este curso debían, realmente, motivar la criticidad y la creativad. Esto me dejó pensando cómo lo iba a lograr la profesora en un espacio en blackboard que ya todos conocemos, ¿dónde estaría la parte creativa? Pero cuando descargué el sílabo fue otra cosa. Había que hacer un portafolio electrónico con un valor de 60% de la nota. La profesora simplemente nos sacó de un ambiente de confort en blackboard y nos colocó en una situación que, al menos para mí, era poco conocida. Por supuesto que ya conocía los blog y había traveseado en blogger, pero de eso a hacer uno y mantenerlo actualizado, era otra cosa.

Así que el primer día de este curso tuve que controlar la frustración, buscar la resignación y emprender una búsqueda en internet sobre cómo utilizar el blogger y en qué consistía un blog exactamente. Por suerte Elena Barberá ha escrito varios libros al respecto y en cursos anteriores había leído artículos interesantes sobre esta herramienta.  Entonces comprendí el objetivo que la profesora se planteó para este curso, porque el blog o e-portafolio tiene la función de recoger las experiencias de aprendizaje y logros más significativas de un estudiante a lo largo de un curso, y al mismo tiempo permite que el docente pueda observar el nivel de competencia del estudiante y de cómo va desarrollando sus habilidades durante el curso.

A la fecha he aprendido a editar un blog, introducir imágenes, vínculos de internet y postear videos. Aun estoy peleando con el formato html porque los comandos para publicar con este sistema me resultan complicados, pero les he preguntado a algunos expertos en la materia y ya casi logro publicar como deseo. Es cuestión de más paciencia y práctica.

Como parte del contenido del curso, la bibliografía básica y los aportes que he leído en los blog de los compañeros, he ampliado mi perspectiva sobre dos tema de los que tal vez se habla mucho pero se practican poco: el pensamiento crítico y la creatividad. En educación se nos ha dicho que no se debe evaluar la creatividad como un rubro obligatorio dentro de los trabajos que se le piden a los estudiantes. Esto porque la creatividad es algo muy subjetivo, pero nunca me había puesto a pensar el porqué. Al leer la posición de varios compañeros me doy cuenta de que la creatividad es distinta de una persona a otra. Es casi imposible que dos personas tengan la misma concepción de creatividad o piensen de la misma manera. Cada quien es creativo a su estilo y bajo sus propios criterios. Para unos la creatividad es montar todo un prezi, para otros es “ponerle escarcha a la portada”.

También he aprendido que el pensamiento crítico no es un accidente, es un proceso que debe iniciarse y dársele seguimiento se realmente se desea un buen resultado. Mas que recetar contenidos, el docente debe incentivar un pensamiento crítico y analítico en sus estudiantes. De nada sirve que una persona sea capaz de leer más de 300 palabras por minuto si no entiende lo que está leyendo. Hace poco vi un programa de niños que aprenden a leer a los 2 ó 3 años de edad. La pregunta es ¿de qué sirve enseñarle a un niño a leer sino se le enseña a analizar o comprender lo que lee? Eso es lo mismo que ocurre con el pensamiento crítico. De qué sirve saturar a los estudiantes con contenidos, sino se le enseña a entender lo que lee. 

Además me surgen otros cuestionamientos: ¿realmente estoy incentivando la creatividad y la criticidad en mis estudiantes? ¿estoy empleando las técnicas y estrategias precisas para desarrollar estas habilidades?¿qué demo mejorar cómo docente y cómo debo hacerlo? Al respecto algunos compañeros han hecho propuestas muy interesantes en sus blog, de los cuales he tomado varias ideas para aplicar con mis estudiantes. 

Ahora veo que los blog son una excelente fuente de información, donde se pueden compartir experiencias de docentes que han aplicado distintas estrategias pedagógicas y comparten sus resultados. De ellos se pueden tomar buenas ideas para mejorar nuestra práctica docente, solo hay que saber buscar. Esto es lo que se llama una comunidad de aprendizaje, todos comparten aprendizaje y aprenden al mismo tiempo. Además, es un excelente ejemplo de aprendizaje colaborativo, prueba de ello es la labor de los compañeros con sus aportes, comentarios y sugerencias en cada apartado que publico. 



sábado, 23 de junio de 2012

¿Como desarrollar el pensamiento creativo?

¿Como desarrollar el pensamiento creativo?
 
En primer lugar, la creatividad no surge de forma industrial como un proceso inducido de estimulo respuesta. No hay una fórmula mágica para generar creatividad, lo que se puede implementar son ambientes educativos abiertos donde la creatividad pueda florecer y actividades que abran los espacios necesarios para la expresión de ésta. No hay una forma uniforme de valorar la creatividad, para entenderla se debe tomar en cuenta el producto, la persona y su contexto socio cultural.

La creatividad forma una parte integral del pensamiento del ser humano, sin ella el ser humano nunca habría salido de África hacia otros continentes. Esto que implica que todos poseemos algún grado de creatividad y que nuestro cerebro tiene una predisposición biológica y cultural a desarrollarla.

La creatividad está vinculada con el juego, el esparcimiento y la expresión de muchos pensamientos y actitudes que no son tomados en cuenta en los procesos académicos ni en la formación universitaria. El curriculum tradicional evalúa para formar la “virtud” de la uniformidad, y del pensamiento lineal ya esperado y previamente planeado por el docente y en general por los programas educativos y perfiles de salida.  Esto tiene un alto costo en los procesos mentales de los estudiantes, ya que estos se adaptan al sistema y dejan  la creatividad a un lado para ser “productivos” e integrados.  El pensamiento creativo fomenta nuevas ideas y nuevas relaciones entre ellas; es un proceso de ordenamiento donde las personas creativas ven orden en el caos y logran crear a partir de ideas que originalmente no tenían relación alguna.

Como elemento del aprendizaje, la creatividad motiva al estudiante a ponerse pruebas y superar sus propios límites. El aprendizaje creativo es activo, motivador y dinámico, sin la creatividad no hay verdadero aprendizaje. Al resepecto, la función del docente será la implementación de ambientes aptos para que los estudiantes relacionen sus ideas, ya que la creatividad se ejercita cuando los espacios adecuados la fomentan. Estos ambientes creativos creados por el docente deben enfatizar elementos básicos como:
  • Se debe fomentar el flujo de ideas, fomentando lecturas, compartiendo ideas entre docentes y estudiantes dando espacios a las ideas novedosas . Los participantes del proceso educativo se apropian de las ideas y las transforman
  • El docente debe ayudar a sus estudiantes a salir de la caja, desarrollando el pensamiento lateral, que los estudiantes pierdan las inhibiciones a la hora de pensar otras formas de solucionar los problemas
  • Usar reglas como lineamientos generales, pero dejar espacios libres para que los estudiantes formulen nuevas reglas
  • La creatividad implica cometer errores, y descubrir caminos erróneos pero que llevaran al éxito, se debe privilegiar más que el producto los procesos.
  • Reconocer el potencial en los estudiantes e inspirar a buscar su desarrollo
  • La creatividad, necesita de ciertos conocimientos y habilidades especificas de cada campo para poder desarrollarse, el docente debe asegurarse que los estudiantes posean esas habilidades para que posean las estructuras cognitivas base, y de ahí empezar a innovar.
  • Se debe motivar a los estudiantes a tomar riesgos y a buscar la novedad por medio de la experimentación
  • Ofrecerles a los estudiantes la oportunidad de formular sus propios problemas, e interrogantes, plateen sus propios métodos, y lo más importante generen nuevas soluciones.
  • Con el uso de portafolios, los docentes aprovechan una característica de la creatividad: esta surge de cadenas de ideas conectadas gracias al conocimiento sobre el campo de estudio. Los portafolios le permite al estudiante desarrollar los conceptos claves para la comprensión de sus problemas y retos.
  • Se requiere conocer adecuadamente el problema para generar las soluciones.
La creatividad es varía de un individuo a otro. No se puede esperar que todos los estudiantes generen un mismo producto a partir de un tema determinado, o que todos estén igual de motivados por los mismos contenidos. Esta capacidad o habilidad depende de qué tan inspirado y motivado esté el estudiante con respecto a un tema de nuestro curso. No todos los temas inspiran o despiertan el interés por igual. Cada quien tiene sus propias temática favoritas. En este sentido se debe dar la confianza al estudiante de que experimente nuevas opciones, y si es posible, que rete sus propias capacidades.  En este contexto el docente debe ser flexible, estimulador y compresivo.

Cropley, A. (2001) Creativity in Education & Learning. England: Routledge. p. 4-162

martes, 19 de junio de 2012

¿De donde viene el pensameinto creativo?

La creatividad es un acto destructivo. Se empieza por romper los moldes, concepciones y esterotipos que se han establecido. Esta destrución busca acercar a la persona a sus pasiones a las cosas que ama, cuando estaen ese lugar puede empezar a crear.

domingo, 10 de junio de 2012

¿Cómo se motiva a los alumnos a involucrarse de lleno en su propio proceso de aprendizaje?

Lindsay Vargas Villalobos Docente.

linvavi@costarricense.cr

La Nación Foro

La motivación es un tema muy conversado, investigado y, por qué no, hasta mal interpretado. Es común escuchar que en el contexto actual de globalización y de surgimiento de nuevas informaciones, los estudiantes deben estar siempre motivados a aprender y lograr ser profesionales competitivos. La motivación durante la formación universitaria, y después de la misma se convierte en un tema de importancia para la formulación de los currículos universitarios. Ahora bien, ¿qué es la motivación? ¿Porqué resulta tan importante?¿De dónde viene la motivación?

Santos (1990) caracteriza a la motivación como “el grado en que los alumnos se esfuerzan para conseguir metas académicas que perciben como útiles y significativas”. La utilidad se convierte en el indicador que el alumno debe valorar para estar motivado. Sin embargo esta definición solo cubre la parte práctica de la motivación. Hay otra dimensión, como afirma Campanario (2002) la motivación también es un proceso de sensibilización, o sea una vinculación emocional y emotiva, que debe existir entre el estudiante y su materia. La motivación debe surgir de la simple satisfacción de cumplir el trabajo, y de la visión de que el esfuerzo en realizarlo convierte al estudiante en una mejor persona.

Para conceptualizar la motivación se hace necesario comprender cuales son los factores que en la práctica del aula pueden afectar su desarrollo, los cuales son desarrollados por Díaz y Hernández (2007), entre ellos los factores relacionados con el alumno, como las metas que establece, su perspectiva ante el estudio, sus expectativas de logro, atribuciones de éxito y fracaso, habilidades de estudio integrados con el manejo de la ansiedad y autoeficacia. Las metas están relacionadas con el ego del estudiante y su búsqueda de prestigio social.

También hay factores relacionados con el docente como la actuación pedagógica, manejo interpersonal, mensajes y retroalimentación con los estudiantes, expectativas y representaciones, organización de la clase, comportamiento que modela y las formas en que recompensa y sanciona a los estudiantes. Algunas universidades fomentan la motivación de sus estudiantes e incluso introducen algunos puntos relacionados con este tema dentro de la rúbrica de evaluación del curso y del docente. Al respecto, la Universidad de Navarra, en su sitio web, presenta una sección de Servicio de Innovación Educativa, en la que hace un breve resumen sobre la importancia de mantener a los estudiantes motivados y algunas estrategias que el docente debe tomar en cuenta, entre ellas: que el docente manifieste entusiasmo a la hora de impartir la lección; promover un trato personalizado al estudiante, variado y de calidad, planificar la asignatura con detalle y facilitar un sílabo o programa del curso al estudiante; emplear metodologías variadas de modo que el estudiante se mantenga activo durante el curso; y diseñar estrategias de evaluación frecuentes a lo largo del curso y con realimentación. Aspectos similares son abordados por la Universidad Nacional de Costa Rica, entre los principales aspectos que debe evaluar el estudiante al finalizar cada curso.

Si los estudiantes sienten que pueden desempeñarse correctamente o de acuerdo a lo esperado, su nivel de entusiasmo y compromiso aumenta, por ello es clave mantener altas las expectativas de éxito y hacer creer que pueden lograr sus objetivos. Si un estudiante cree que tiene las habilidades necesarias para mejorar en su desempeño obtendrá mejores resultados como menciona Montejo (2010), “un estudiante seducido y motivado es, en potencia, un gran profesional”. La motivación puede ser externa, provenir del entorno, o interna, venir del mismo estudiante, pero independientemente de dónde venga, debe fomentarse, porque es el motor de un buen desempeño.

Según Sánchez (2010), en Costa Rica se habla de deserción por razones socioeconómicas, incluso se ha dado mucho énfasis a este tema. Sin embargo, la motivación también es un factor de deserción entre los estudiantes costarricenses, por lo que se deben tomar en cuenta la calidad de “los programas de estudio, el desarrollo de contenidos no significativos para los alumnos, el uso de la metodología en el aula, el empleo de recursos para el aprendizaje, el aporte de los libros de texto, el sistema de evaluación, la formación de docentes, la motivación de los estudiantes, la participación de los padres de familia y la valoración del estudiante como persona”. La motivación es fundamental en el proceso de aprendizaje y el docente es parte fundamental en el grado de motivación que pueda tener un estudiante. De igual manera lo son los programas educativos, los cursos dentro de una carrera, el entorno socioeconómico del estudiante y la misma institución educativa. Por ello se hace necesario que el estudiante evalúe no solo el desempeño docente, sino la calidad del centro educativo, la utilidad de los cursos y los contenidos que se abarcan en cada materia.


Referencias
  • Montejo, A. (2010). La motivación de un profesor. Recuperado de: http://www.nacion.com/2010-11-09/Opinion/Foro/Opinion2583449.aspx


  • Rinaudo, C., Chiecher, A. y Donolo, D. (junio, 2003). Motivación y uso de estrategias en estudiantes universitarios. Su evaluación a partir del Motived Strategies Learning Questionnaire. En: Anales de psicología. 19 (1), 107-119. Recuperado de: http://www.um.es/analesps/v19/v19_1/11-19_1.pdf


  • Universidad de Navarra (s.f.). Motivación del estudiante. Recuperado de: http://www.unav.es/servicio/innovacioneducativa/motivacion


  • Universidad Nacional (s.f). Programa de Evaluación y Gestión de la Calidad Académica (PEVA-UNA) Recuperado de: http://www.una.ac.cr/index.php?option=com_content&task=view&id=159&Itemid=267


  • Sanchez, Z. (2010). La deserción escolar. Recuperado de: http://wvw.nacion.com/ln_ee/2010/febrero/13/opinion2264929.html


  • Campanario, Juan Miguel. (2002). ¿Cómo influye la motivación en el aprendizaje de las ciencias? Recuperado de http://www2.uah.es/imc/webens/127.html


  • Díaz-Barriga, F. y Hernández, G. (2007). Estrategias docentes para un aprendizaje significativo. México D.F.: McGraw-Hill. Recuperado dehttp://www.librosintinta.in/biblioteca/ver-pdf/www.antropologia.uady.mx/avisos/frida_gerardo.pdf.htx


  • Santos, M.A. (1995). La evaluación: un proceso de diálogo, comprensión y mejora. Málaga: Aljibe.


  • domingo, 27 de mayo de 2012

    ¿Debo devolverme o no cuando los estudiantes no dominan ciertos conocimientos o destrezas?

    ¿Debo devolverme o no cuando los estudiantes no dominan ciertos conocimientos o destrezas? 

    Cuando se toma un grupo para abordar determinado curso o tema, se espera que los estudiantes manejen ciertos conceptos básicos o al menos hayan desarrollado las habilidades y destrezas necesarias para desempeñarse satisfactoriamente a lo largo del periodo lectivo como manejar las teorías básicas, identificar los instrumentos o herramientas y sus usos, identificar y despejar fórmulas o el conocimiento básico de programación, entre otros. Sin embargo, no siempre se cuenta con grupos tan aventajados. Puede ser que el grupo o algunos miembros de él no cuenten con los conocimientos necesarios para el logro de los objetivos o competencias propuestos. 

    Hay varios factores que pueden intervenir o limitar el buen desarrollo de conocimientos previos o de habilidades: enfermedad del estudiante o el docente a cargo, falta de compromiso de parte de alguno de los dos, problemas familiares y problemas cognitivos, entre muchos otros que podrían mencionarse. Aunque las causas son variadas, resulta difícil iniciar el proceso de enseñanza aprendizaje sin las bases o estructuras necesarias. 

    Para López (2009) el estudiante aprende un contenido cuando es capaz de darle significado, y este significado es posible sobre la base de significados que ha construido anteriormente. A estos significados también se les llama conocimientos previos. Es decir, que si un docente desea un aprendizaje exitoso, debe devolverse a reforzar las habilidades que el estudiante aun no ha alcanzado. Acá es importante aclarar que la responsabilidad no es exclusiva del docente, sino que también el estudiante tiene una cuota de responsabilidad y compromiso con su propio aprendizaje, pues es en definitiva, el más interesado en ser un excelente profesional. 

     Referencias

     López, J. (2009). La importancia de los conocimientos previos para el aprendizaje de nuevos contenidos. Recuperado de: http://www.csicsif.es/andalucia/modules/mod_ense/revista/pdf/Numero_16/JOSE%20ANTONIO_LOPEZ_1.pdf

    Las competencias laborales del profesional del futuro

    Las competencias laborales del profesional del futuro

     Hablar sobre las competencias laborales que requiere el profesional del futuro pareciera un tema de discusión y preocupación actual, sin embargo, cada sistema educativo en su respectivo periodo histórico pasó por esta misma situación, pues el fin de la educación es formar a los futuros profesionales y formarlos para la vida. Pero en los últimos años los proceso de cambio y exigencias se han visto acelerados por las tendencias globalizadoras y la implementación de las TIC en muchos espacios de la vida diaria. Al respecto, Levy y Murnane (2007) presentan un análisis de los futuros profesionales desde una visión economista. Los autores afirman que el empleo o función del ser humano en su lugar de trabajo era procesar la información antes de tomar una decisión. 

    Actualmente, este procesamiento puede ser realizado por un software que puede desempeñar esa labor de forma más ágil. Es evidente que la función de los nuevos profesionales debe ir más allá de solo procesar o asimilar la información, es decir, su capacidad profesional debe superar la de una computadora. Entonces ¿cuales habilidades son necesarias para obtener un buen empelo actualmente? Según estos mismos autores, las computadoras aun no tienen la capacidad para representar la información o suponer escenarios solo con interpretar los gestos de una persona, o sea, son incapaces de determinar o articular reglas. Las computadoras pueden identificar y resolver problemáticas ya registradas o previstas por sus programadores, pero son incapaces de resolver nuevas situaciones. En este sentido, el ser humano aun mantiene la ventaja en la resolución de problemas y situaciones inductivas, o como señalan Levy y Murnane (2007), “pensamiento especializado, comunicación compleja, tareas cognitivas rutinarias, tareas manuales rutinarias, tareas manuales no rutinarias”.  Por su parte Cheng (2007) presenta una visión antropológica de la situación laboral y afirma que la educación actual no está preparando a los jóvenes para el futuro, pues únicamente los forma para que desempeñen un trabajo. Denuncia que las metodologías aplicadas corresponden a la era industrial y se alejan de las exigencias del actual mercado laboral, en el cual, las grandes empresas tienden a disminuir su personal eliminando cargos medios, enfocándose en la atención personalizada. Buscan maximizar su calidad gracias al trabajo en pequeños grupos, es decir, el trabajo colaborativo y en equipo. Este mismo autor propone la toma de decisiones, la solución de problemas y el pensamiento crítico como un requisito básico de los nuevos profesionales, además de la capacidad de realizar varias tareas o tener flexibilidad ocupacional. Resalta también, la importancia de la formación continúa de los profesionales, que les permita la flexibilidad ocupacional y la adaptación a los nuevos requerimientos, como señala Cheng (2007) “a la gente se le pide que contribuya con el tiempo, por medio de la integración de su propio conocimiento y experiencia con la de otros miembros. Los empleados deben moverse entre disciplinas y dominios del conocimiento”. 

    Al parecer las grandes empresas están contratando personas ajenas a la especialidad, con el fin de enriquecer la labor de los equipos de trabajo. Como respuesta a esta nueva demanda las universidades están incorporando, dentro del currículo de cada carrera, cursos de diversas áreas del saber, lo que en Costa Rica se llama cursos optativos y de humanidades. Esta situación resulta contradictoria con la realidad de la educación superior, pues desde hace algunos años se ha criticado el currículo de las universidades públicas por incluir los cursos de Humanidades. Su principal crítica se fundamente en la cantidad de créditos que debe aprobar un estudiante para graduarse. Ante esta postura, las universidades privadas ofrecían un atractivo currículo sin estos cursos y con una graduación más próxima. Resulta curioso observar lo útiles que resultan los “cursos optativos”. Además de estos cursos, Cheng (2007) también propone enriquecer la labor de aula con actividades extracurriculares para ampliar las experiencias de los estudiantes. Este cambio en las universidades se ha acelerado debido al rápido surgimiento de nuevas profesiones. Solo para ilustrar un poco el panorama, puede citarse que, en el 2004 aun no existían las profesiones de mayor demanda en el 2010, de igualmente se espera que las profesiones más demandadas para el 2020 tengan una fuerte base tecnológica. 

    Como menciona Soto (2011) “las nuevas tecnologías revolucionan la producción y los servicios, y generan nuevos oficios y profesiones. Dentro de poco, muchas personas se emplearán en trabajos que aún no existen.” Por su parte, Gardner (2005) presenta una teoría sobre las cinco mentes o profesionales que se requieren para el futuro: creativos, disciplinados, sintéticos, respetuosos y éticos. Afirma que en una sociedad que gira en torno a la ciencia y los avances de la tecnología, la formación de profesionales con un fuerte sistema de valores no puede dejarse en manos de las exigencias del mercado laboral. Acá sale a relucir una pregunta intrigante que formula Levy y Murnane (2007): ¿Cuál educación y cuáles habilidades se necesitan para tener un empleo decente en el mercado laboral creado por las computadoras y la globalización? Esta pregunta parece desenmascarar dos realidades del sistema educativo actual. Primero, que hay varios tipos de educación y que no todos sirven para tener un empleo decente; y segundo, que hay habilidades específicas e indispensables que se deben fortalecer en los centros educativos, y que sin las cuales resultaría penoso insertarse exitosamente en el mercado laboral. Lo único que resta es saber cuáles son las habilidades que se requieren actualmente para luego elegir el sistema educativo más apropiado para este fin. Sintetizando la propuesta de los tres autores mencionados anteriormente se puede afirmar que el profesional del futuro debe ser una persona con capacidad de dominar las formas básicas de pensamiento, pero también las maneras de ampliar y actualizar su propia formación; con capacidad de comprender, asimilar y sintetizar un mar de información de forma útil y productiva; con capacidad de crear e innovar, respetuosa de los demás y con un desempeño profesional de excelencia y compromiso, digno de respeto. También se espera que sea flexible, abierto a los nuevos desafíos, con capacidad de realizar trabajo interdisciplinario y resolver problemas que probamente no existen hoy día. 

     Este perfil de estudiante y futuro profesional me lleva a cuestionar mi propia práctica docente, me coloca en una disyuntiva y me plantea un nuevo reto. Cuestiona mi labor docente porque me induce a debatir sobre la pertinencia de las estrategias metodológicas que suelo emplear con los estudiantes: clases magistrales, presentaciones multimediales, proyectos de investigación, video foros, mapas de relaciones, mapas mentales, cuadros comparativos, líneas de tiempo, entre otros. ¿Realmente estoy promoviendo las habilidades de un profesional del futuro? ¿Son éstas las mejores estrategias para formar a los profesionales cuyo trabajo aun no existe? Este perfil profesional me coloca en una disyuntiva porque exige una labor responsable del docente y compromiso y esfuerzo por parte del estudiante. Sin embargo, las ocasiones en las que he intentado exigir un mayor nivel a mis estudiantes o he tratado de enseñar más allá del currículo planteado, me he enfrentado un mar de críticas, cuestionamientos y una fuerte resistencia al cambio por parte de estudiantes y colegas. Pero al mismo tiempo debo hacerlo, de lo contrario mi labor sería igual a la de todos los demás que solo exigen el mínimo. También resulta un todo un reto para mi labor, porque implica romper paradigmas, enfrentarse a la crítica, aplicar la innovación metodológica y convencer a los estudiantes. Esto es lo que yo llamaría nadar contra corriente y desafiar el presente para comprometerse con el futuro. 

    Referencias 

    Cheng, K. (2007). The Postindustrial Workplace and Challenges to Education. En Marcelo M. Suarez (Ed.), Learning in the global era: International perspectives on globalization and education. Los Angeles, CA: University of California Press. Traducido al español. 

    Gardner, H. (2005). Las cinco mentes del futuro: Un ensayo educativo. México: Paidos.

     Gardner, H. y Boix-Mansilla, V. (s.f). Enseñar para la comprensión en las disciplinas y más allá de ellas. En: Teachers College Record, 96 (2), 1-21. 

     Levy, F. y Murnane, R. (2007). How computerized work and globalization shape human skill demands. En Marcelo M. Suarez (Ed.), Learning in the global era: International perspectives on globalization and education. Los Angeles, CA: University of California Press. Traducido al español.

     Soto, M. (2011). ¿Cuáles son las carreras del futuro? Recuperado de: http://redie.uc.cl/profiles/blogs/cuales-son-las-carreras-del

    sábado, 19 de mayo de 2012

    Aprender y educar 

    La educación no es ajena a las crisis y demandas de la sociedad actual. Los centros educativos, programas, cursos, carreras y docentes deben conocer y atender las nuevas demandas de la sociedad y las problemáticas que surgen con la modernidad como: intolerancia, exclusión, discriminación, entre otras. En este sentido el aprendizaje y la educación requieren de atención especial. 

    Aprender es adquirir nuevos conocimientos, reformular los que ya se tienen o crear nuevas relaciones entre las estructuras de conocimiento. En el proceso de aprendizaje no se agota, es un proceso continuo. En el proceso educativo, aprenden tanto los estudiantes como los docentes. Es un proceso de conocimiento recíproco. 

    Educar es enseñar, guiar, orientar y facilitar los procesos de aprendizaje. Para que este proceso sea efectivo se deben planificar actividades y estrategias de mediación acorde a las capacidades cognitivas de quien aprende, propiciar espacios de interacción y fomentar los conflictos cognitivos. El cómo se educa puede ser determinante en cómo se aprende. Como señala la UNESCO (2009) “la cultura de los docentes presenta diferencias en su forma y su práctica” por lo que el aprendizaje no siempre va ha ser igual aunque se pretenda. 

    Capa docente enseña de acuerdo a sus estrategias y desde su preparación inicial, a su vez, cada estudiante aprende desde sus conocimientos previos y de acuerdo a su capacidad cognitiva. El aprender es complementario del proceso de enseñar, por lo que la mejora o reformas en cualquiera de los dos deben realizarse en conjunto y con políticas y criterios unificados desde las autoridades educativas hasta el trabajo de aula. 

     Referencias: 

    UNESCO (2009).Experiencias de enseñanza y de aprendizaje para copartir. Recuperado de: http://unesdoc.unesco.org/images/0018/001826/182698s.pdf